WAKOS in South American Contemporary Art Collection

I am very happy to be included in the "Al Limite" collection of South American contemporary art Magazine "Arte al Limite". The piece WAKO.felipe.tin Storyteller, a resin sculpture character painted with Posca pens and acrylics, inspired in Southamerican Pre-columbine mythology and contemporary pop-culture (Pre-columbine Pop, or Neo Ancestralism)  was acquired by the collection past October, from our exhibition "Wako World 2: Evolution", at Artium Gallery Santiago. The gallery in Santiago is lead by dynamic duo of Chilean gallerists, Eduardo Lira and Luz Barros who where enourmously generous in sharing their space with my WAKO characters. This was my third solo show, and my first abroad. It was a pleasure and privilege to do it in the neighbouring and dynamic Santiago de Chile.

Los Once WAKOS sonrientes.

"El WAKO sólo sonreirá si es que Perú clasifica al Mundial" dije en una nota que me hizo la sección Luces de El Comercio, a propósito de la muestra que hice en Santiago (Chile, Galería Artium) el año pasado. La mueca para abajo está en la escencia de mi pieza, es lo que expresa su carácter cuestionador, filosófico, dubitativo, a veces triste; es el espacio incompleto de todos nosotros, la dimensión humana detrás del Facebook. Es además una reflexión sobre el Perú, y porque no, Latinoamerica y sus procesos inconclusos de madurez nacional y económica. El WAKO nace en los finales de la "Década Dorada" (2012) como la llamaron mis amigos Carlos Ganoza y Andrea Stiglicht en su libro El Perú está Calato, del 2002 al 2012, cuando aún imperaba el discurso del irrefrenable progreso, el optimismo del PBI abultado, la cocina alcanzaba su máximo esplendor mediático, y sentíamos que no nos detenía nadie hasta llegar al primer mundo. Era de esas poquísimas veces en nuestra historia que nos sentíamos ganadores, luego de un largo prontuario de derrotas históricas antiguas y recientes, y en lo que ser peruano, por primera vez, era algo que reconocías sin apretar los labios, casi murmurando, y más bien inflando el pecho un poco.

Pero algo no terminaba de cuajar, en ese exterior alegre y rebosante, exitoso, exhuberante, de los fines de semanas de Asia, del nuevo exceso y empacho, aún habitan heridas y dudas profundas. La pieza se comía el discurso triunfalista a medias, preguntándose por dentro, con esa mueca constante, como un signo interrogación abierto,  si en algún momento se acababa el sueño del progreso. Para ser sincero, la idea de clasificar a un Mundial era tan remota, tan absurda dada la colección de decepciones desde 1982 (hasta ahora no me olvido la goleada de Polonia, en mis breves 6 años) que la promesa de hacer sonreir al WAKO debido a ese evento, era casi como prometer, como siempre he venido haciendo, que el WAKO no sonreiría nunca. Así que cuando se dio el milagro, y confluyeron esfuerzo, talento y azar, debía cumplir con lo dicho. Cree una sonrisa que concede a medias, que muestra un esfuerzo estreñido por torcerse, y que por momentos, como la Monalisa, siembra la duda si se ríe o no.  El WAKO no se puede carcajear, pero si sonríe, pues ir a un Mundial, y con esta selección, es un pequenísimo paso de progreso social para el Perú. El Perú de 1982 era radicalmente distinto al del 2017, inmerso en una aguda crisis económica, más desintegrado, solo con dos años de regreso a la democracia luego de 13 años de una rojimia dictadura militar, con un naciente problema de terrorismo, y cerrado al mundo. El del 2018 es un animal distinto, en crecimiento, parcialmente integrado a la globalización, abierto, desestatitizado, pero aún con profundos retos institucionales. Por su lado, esta es una selección de jugadores buenos, pero sin estrellas, del underdog que no vio venir nadie, y que, con drama y sufrimiento entonando "sufre peruano sufre" como si fuera nuestro himno nacional, nos llevó a Rusia 2018 en el último partido que cerró las eliminatorias. Fuimos los últimos en entrar con las uñas, como cuando Indiana Jones agarra el sombrero a las justas antes que le caiga la pesadísima puerta de piedra encima. Como lo dije en una de mis entradas en Facebook ese día, "la calle era un estadio".

La selección va como sigue: 11 wakos sonrientes, que ya se fueron todos, piezas unicas en resina de políester con acabado de plumones Uniposca, y un baño adicional de resina, 11 suplentes con el mismo uniforme, para la mueca de siempre, y un entrenador en el personaje grande de 24 cms.

WAKOING THE WORLD, Graffiti en Hong Kong

Hong Kong, una de las de las urbes poblacionalmente más densas del mundo coronada por un enjambre de rascacielos es escenario perfecto para una mundo de graffitis escondidos en cada esquina. Los incluidos en este post son todos de la zona de Sheung Wan, en el nor oeste de la Isla, un area en proceso de gentrificación en donde convive el negocio antiguo de la ferretería clásica, las tiendas de abarrotes, los restaurantes de menú, con las pequeñas tiendas diseño, oficinas, galerías, cocinas de autor y cafés. Un referente limeño en microescala, es la Avenida La Mar en Miraflores, o Grau en Barranco.

WAKOS en Asia Contemporary Art Fair.

Me arranco el 15 (hoy en la noche) para Singapur en un doloroso vuelo de 35 horas a participar en Asia Contemporary, por invitiación de la galería IK Projects, liderada por Ilan Karpio. La feria arranca del 19 al 22. Del trabajo, se van esculturas con personajes del universo WAKOS, de tamaño mediano y grande. Quizá la más importante es la pieza Octavio (abajo en la foto), el WAKO Pulpo de nivel evolutivo 3, que forma parte de la colección Los Siete Capitales, para el restaurante peruano Pescasos Capitales. Ellos fueron bastante amables de permitirme usar uno de los personajes para intervenirlo, con esta idea de los seres entreverados, inspirada en el "horror al vacío" de la cultura Nazca, y la necesidad bastante personal de llenar casi todo el espacio. El trabajo se hizo con plumones Posca, la técnica recuerda los dibujos de los skates de los 90s como los diseños de Santa Cruz, y un trabajo adicional de cubertura en resina hecha en el taller de Ruben Alcárraz Perez, con quien he trabajado la producción de la pieza.  

La ventaja de estar en un feria de diseño

Cuesta bastante, entre el piso, el pasaje, la estadía, y el gasto diario. Pero lo que aprendes al someterte al escrutinio de los demás es invalorable. En esta primera experiencia, más valioso que una eventual venta, es la información que tienes de tu trabajo, de pensar en dónde se encuentra el valor del mismo, en entender qué es lo que hace que alguien conecte, y se enamore de él. Cuando se trata del mundo artístico, pareciera que el mayor valor está en el intangible, en la idea detrás de la técnica. No es la mano de obra (que igual debe ser excelente) o el costo del material que tiene que ser bueno. Mano de obra y material tienen un límite impuesto por la física. Lo que hace que el valor rompa los techos del costo, es lo que tiene detrás como concepto, es la idea.

Check out our brochure for 2015.

Wakos no es sólo el desarrollo de una pieza artística, sino el planteamiento de un universo. Este unverso se ancla en el vasto legado de más de 4000 años de la cultura precolombina andina y costeña, que recorrió la costa occidental sudamericana y sus Andes, abarcando Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia, combinándolo con los modernos juguetes de diseño y aquellas realidades, que de acuerdo al artista, Rafael Lanfranco, a traviesa el Perú de hoy. Un país que crecer y madura a trompicones, haciéndose global, pero tratando de encontrar una identidad en donde se reconocilien las enormes diferencias generadas por su diversidad.

Puenden ver nuestro brochure en el siguiente link, y nuestro catálogo de piezas en el siguiente link.

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WAKO.story.I. Las divisiones.

En sus inicios, los WAKOS aparecen en el mundo en la tripartición, Ave-Felino-Iguana. Las aves pertenecen al Cielo, al mundo de arriba, o Above World, asociado al futuro, a la facilitación de la lluvia con el movimiento de las nubes. Las iguanas, serpientes y reptiles en general, al mundo de abajo, o el Inframundo, Underworld, asociado a la creación del agua que emerge de las montañas y emana del suelo, a la fertilidad y a los muertos. Este último es un mundo particular porque es genético y cíclico. De él viene alimentados por el flujo del agua que los atravieza y a él regresamos cuando nos vamos del Mundo Presente o Now World, para entrar al mundo de los muertos. Entre los dos,  Cielo e Inframundo, está la Tierra, superficie de encuentro en donde las cosas germinan y habitan. La Tierra es el espacio de colisión entre el futuro y el pasado: es el presente. Allí, el felino, el dios del presente, es el que predomina.

WAKO, Felipe, el dios felino.

FELIPE, el WAKO felino, es la deidad de la tierra, y el aquí. Representa el presente, es el guardián del orden en la tierra de la Trinidad, que es el punto de encuentro entre el mundo de los dioses de arriba, los dioses alados, creadores del agua, y los dioses del Inframundo, los dioses serpientes, fertilizadores del suelo.  Se trata de una mutación de tipo 3, pieza posterior al WAKO Asa Puente o Asa Estribo, indefinida. Su mutación es a la vez definida por el Kamac felino, el espíritu que acompaña y define todas las fases de mutación de la pieza.

La escultura es una pieza en resina de poliester, diseñada por Rafael Lanfranco, artista de 4D2 Studio, y hecha a mano por los más talentosos artesanos peruanos.

El mundo solo concebirá 100 FELIPES, en diversos colores y materiales. La pieza viene a su vez con una base en madera y pintada en blanco. Mide 16 cms de alto y pesa casi 2 kilos.

La línea Wako-San, la oposición y la complementariedad

OPUESTOS Y COMPLEMENTARIOS EN ESTA PROPUESTA.

Piezas de Wako en resina de poliester con base de madera pintada en poliuretano blanco

Aterrizar esta base fue un proceso de más de un año, entre varios errores fallidos, pero siento que finalmente queda y se transforma en parte del lenguage de la propuesta. Como accesorio, agrega a la idea de que la piezas hablan de la complementariedad de que existe hoy entre un Perú integrado al mundo, pero en profundo contacto con sus raíces. De hecho, son estas raíces y herencias culturales la que lo hacen único, y por tanto capaz de competir en el escenario mundial, en el momento en que encontramos un punto de encuentro entre ambos lenguajes, como lo ha hecho la cocina o la moda. Hay bastante de fusión en el personajo que se inspira en el art toy, el arte popular asiáticos, dibujos animados como Puka o Pokemón. De hecho, cuando trabajo con artesanos se refieren a él como "su Puka", más que como "su huaco", lo que hace innegables su apariencia asiática. Para continuar con esta idea, que en mi opinión fortalece la propuesta de complementar al Perú con el mundo, hice esta base de madera con pintura de poliuretano blanca para mantener la estética brillante, y agregué las letras con vinil que a modo de sátira, y también para conectar con un público de extranjero, hablan de Wako-San, como el recordado Daniel-San de Karate Kid de los 80s. La traducción es algo así como Señor Wako. Las letras que están abajo son el código que Photoshop le da al color blanco, y el kanji japonés,  dice "NEGRO". Y esto porque el negro es el opuesto complementario al blanco, como el Perú es hoy un complemento dentro de la economía mundial. Si antes estábamos excluidos, ahora estamos incluidos con todo lo que ese proceso implica, sus ventajas y dificultades. Busco que el Wako sea una muestra de esta inclusión, y que tranmite la idea de un Perú nuevo, próspero, que aspira a modernizarse, pero que a la vez se cuestion y preocupa por la dirección de este camino hacia la modernización. Como una vez me dijo un buen amigo psicólogo, tenemos esta interesatísima mezcla de amabilidad y desconfianza, producto de nuestros propios procesos históricos. Debemos aspirar a potenciar lo primero, y con el tiempo reducir y hasta eliminar lo segundo. 

He hecho esta base ahora en japonés, pero habrá otras en inglés, chino mandarín, alemán, danés, catalán, italiano, arábigo, entre otros idiomas.  Ahora solo me falta cerrar empaque y catálogo que tampoco es poco esfuerzo, pero que ya está en camino.

Trabajando en la línea Wakos Wood

La línea Luna es una metáfora del mundo femenino, del mundo de abajo y Lunar. Esta se trabaja con piezas en un acabado niquelado plateado. La línea Wood, los Wakos Wood, son metáforas de los personajes del mundo del medio, del mundo de los vivos, relacionados a la naturaleza. Las primeras piezas fueron los Wakos asa puente y asa estribo, y la segundo piezas es Avelino Wood, una fusión del Dios del Cielo, pero que habita en el mundo del medio. Quizá es el soñador aterrizado. El trabajo combina resina de poliester en la base, y en la parte superior una trabajo en cedro con mucho pulido para que se vean las vetas. En esta pieza la boca está integrada con el resto de la madera pero en futuros piezas vendrá en una madera más clara como pieza separada. (Rafael)

Los Wakos en Boat Magazine.

La revista londinense Boat, sobre viajes y cultura en ciudades que se están convirtiend en "points" emergentes tales como Estambul o Reykjavik, o ya conocidas como Londres y Los Ángeles, dedica su última edición a nuestra querida Lima.  Su web le da algunas líneas a los Wakos. Suficientes para dejarme sin palabras. Cito: 

There is something timeless and proven about the characters – their simplicity, the way they feel to touch and hold, the colors, even their expressions are just so satisfying. Many writers will tell you there’s greater difficulty in nailing the perfect children’s book than there is in writing a great novel, and the same goes for toys and figures – 99% seem to be too gaudy, too obvious, or just poorly made. And then you come across something as wonderful as a Wako, a surprising little character which proves that, while most of the time beauty in simplicity is very rarely achieved, when it is, it is delightful.
 Carátula de la nueva edición No. 7

Carátula de la nueva edición No. 7

¿Por qué el Wako no sonríe?

"Haz que sonría; está tan triste" me dijo una amiga.

"Nunca sonrierá" respondí "¡O sonreirá si Perú llega al Mundial!". 

Pero tampoco está triste, sino pensativo, analítico, repito siempre. La idea de poner una mueca que contraste con ese exterior brillante, liso y juguetón es justamente para crear una diferencia con el interior. Quiero que quien se fija en la pieza imagine cómo es el Wako por dentro. Que se imagine al personaje dentro del overol. ¿Es un niño? ¿Un robot? ¿El piloto de un robot? ¿Qué lleva? ¿De qué está hecho? Una vez me dijeron, "Si quieres que esto represente al Perú, llénalo de waipe". No me pareció para nada una mala idea.

 Proyecto de grabado de nueva serie INSIDE THEORY, que explora la vida dentro del Wako.

Proyecto de grabado de nueva serie INSIDE THEORY, que explora la vida dentro del Wako.

 

Cuando comencé con esta pieza, lo hice jugando en un taller de cerámica con Haroldo Higa. Todo el concepto empezó como algo inocente, lúdico. El ponerle una mueca en una "U" invertida era una imitación de una mueca que suelo hacer cuando estoy serio. Me gustó la idea de darle un toque humano, hacerlo más personal, que transmita  sentido del humor, porque es brillante, rechoncho, liso de colores encendidos como un caramelo Skittle o una de esas pelotas de chicle ancladas en el estacionamiento de Larcomar, pero también buscaba que hiciera una conexión con la gente. La boca transmite mucho, y el no tener ojos agrega un elemento de ambigüedad sobre la figura que nos permite agregar nuestro propio contenido. Algunos lo ven triste, otros lo ven asado, y otros como yo, le ven cuestionador, disconforme, fuera de sitio, como cuando estaba en el colegio o estudiaba derecho en la Universidad. Algo sarcástico quizá, imitando a un par de héroes personales como Woody Allen o Quino, una contradicción permanente entre el afuera y el adentro, la apariencia y el espíritu. Y luego, con el tiempo, la pieza sola empieza como un terapeuta a sacarte varias lecturas. Así, buscaba hacer algo más contemporáneo que también fuera una versión propia de la mirada que tengo hoy de mi país. "Una relectura de la cerámica precolombina" me dijo Mariana Magtaz, una conocida gemólga brazilera y entusiasta del diseño peruano. Algo que pudiera hablar del Perú como un país que por fuera hace una justificada publicidad de sus actuales logros, de su inicial  transformación hacia una sociedad de consumo y prosperidad, pero que por dentro sigue siendo inmadura e irresuelta, algo distante y escéptica, dividida y contradictoria. Mi pieza acepta y celebra el discurso del progreso, pero al mismo tiempo se preocupe por la forma y dirección del mismo. Por la falta de claridad. Se preocupa por su sotenibilidad y futuro. ¿Cómo será el Perú en 25 años? ¿Rico y pobre a la vez? ¿Próspero para todos? 

"Yo he vivido en crisis la gran parte de mi vida" me dijo un querido tío en sus cincuentas, para explicarme porqué somos tan sensibles a cualquier bache en la economía. Muchos de nosotros vivimos preocupados de que todo sea un dulce sueño pero que despertemos y regresemos a lo que fueron los terribles 70s, 80s y comienzo de los 90s. El Perú es por muchos momentos un gran signo de interrogación. Por eso el Wako no puede sonreir aún, por lo menos para el mundo. Por dentro sí se ríe de muchas cosas, pero tiene problemas en demostrar sus emociones. Aún le falta madurar.  (Rafael Lanfranco)